La Casa del Pueblo de Córdoba fue el principal centro del movimiento obrero cordobés durante las primeras décadas del siglo XX. Sus antecedentes se encuentran en los primeros centros obreros surgidos a finales del siglo XIX, vinculados al sindicalismo socialista y anarquista. Ante el crecimiento de las organizaciones de trabajadores, se impulsó la construcción de una sede propia mediante una cooperativa obrera, destacando la participación del arquitecto y dirigente socialista Francisco Azorín.
Inaugurada en 1930, la Casa del Pueblo se convirtió en un espacio de actividad sindical, formación, cultura y educación popular durante la Segunda República. También desempeñó un papel relevante en la movilización obrera, la defensa de los derechos laborales y la participación de las mujeres en la vida política y social. Además, contó con el apoyo de figuras culturales como el pintor Julio Romero de Torres.
Tras el golpe militar de 1936 y la Guerra Civil, la Casa del Pueblo fue clausurada e incautada, mientras que sus dirigentes y miembros sufrieron una dura represión. En la posguerra continuaron las persecuciones, el exilio y la marginación de los trabajadores, convirtiendo la desaparición de la institución en un símbolo de la destrucción del movimiento obrero organizado en Córdoba.
A través de la propuesta "Documentos que cuentan historias", FUDEPA comparte una selección de documentos, fotografías y recortes de prensa procedentes tanto de sus propios fondos documentales como de otros archivos y centros de documentación, que permiten reconstruir la historia de "La Casa del Pueblo de Córdoba (1930-1936)" y acercarse a una etapa clave de la memoria democrática y del movimiento obrero andaluz.